La palabra no desaparece en el mundo tecnológico, evoluciona. El saber ya no se almacena: se distribuye, se comparte y se comunica.
El aula se transforma en un espacio vivo donde el alumnado asume tres papeles esenciales:
La lengua deja de ser un contenido aislado para convertirse en herramienta de pensamiento, creación y conexión con la realidad.
Aprende para enseñar. Crea para aportar y crecer.
En Alejandría:
El Proyecto Alejandría busca:
Apostamos por un equilibrio consciente entre lo analógico y lo digital: el papel, la escritura y la lectura profunda como base para potenciar la creación digital, no para sustituirla.
Tres fases: situar, desarrollar y compartir.
Se plantea un desafío conectado con el currículo y con la realidad del alumnado.
Cada grupo avanza según sus habilidades, se ayuda, se complementa y refuerza sus fortalezas. Se utilizan formatos diversos: audio, vídeo, escritura, soportes físicos, herramientas digitales e IA generativa.
Lo aprendido se comparte fuera del aula: redes, códigos QR, exposiciones, podcasts, intercambios con otros centros o proyectos intercentros.
Porque comunicar da sentido a lo aprendido.
Modelos a medida para lengua, ciencias y mates. Narrativas que conectan con el mundo real.
Los guardianes de los clásicos. ¿Cómo viralizaría Lázaro de Tormes sus desgracias en un hilo de redes sociales? ¿Qué lista de reproducción escucharía Bernarda Alba? Usamos la tecnología para dialogar con la tradición.
Ciencia contada, ciencia entendida. La ciencia no se memoriza, se comunica. Transformamos cada unidad en una misión de divulgación científica.
Narrativa de datos. En mates el resultado es solo el final de la historia; lo importante es el viaje del razonamiento. Pasamos del problema abstracto a la situación real explicada.
Alejandría es comunidad.
Un proyecto que conecta aulas, centros y personas. Un espacio donde la palabra construye identidad, pensamiento crítico y cultura compartida.
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